Nuestros Viejos amigos (2do proyecto)
Nuestros Viejos amigos
Tras
hablar reiteradamente con mis compañeros acerca de nuestro proyecto, decidimos que
debíamos abandonar completamente el segundo proyecto (Huellitas en compañía),
razón por la cual fuimos en busca de uno nuevo para tomarlo como segundo
proyecto. Para ello, Rodrigo investigó alrededor de su vecindario y encontró un
lugar. Un asilo que se encontraba en una casa azul cerca de su casa (Jr. José
Nicolás Rodrigo 604, Los Pinos, Surco). Entonces fuimos a preguntar si podía ir
con unos amigos a ayudar en algo, tras lo cual nos dijeron que sí podía ir,
siempre y cuando sea en la mañana antes del mediodía, o después de las 2.
Ese
mismo día (sábado 16 de noviembre), fuimos los mismo alumnos del proyecto
pasado (Roberto, Rodrigo, Eduardo y yo), además de Darío Núñez y Rubén Cano,
quienes me acompañarán en el resto de esta aventura.
Primera
Experiencia:
A
eso de las 2 de la tarde, estábamos Rodrigo y yo en la puerta del asilo. Es una casa azul
de dos pisos bastante amplia y bonita, con un pequeño balcón en el segundo
piso, además de un jardín bastante acogedor
Nos dio la bienvenida una de las encargadas de cuidar a los ancianos, ella nos explicó todo lo que podíamos hacer (jugar con ellos, platicar con ellos y cuidarlos) para poder hacerles pasar un rato agradable.
Mi primera experiencia se baso en cuidar y hablar con José
Antonio, quien es una persona muy conversadora pues nos hacia una grata
conversación uniéndose a temas de jóvenes como nosotros, su discapacidad era un
retraso mental, esto no le impide desenvolverse de una gran manera al jugar con
nosotros diversos juegos como fútbol.
Adicionalmente,
estaba un señor bastante simpático cuyo nombre era Alejandro, y siempre
mantenía una apariencia elegante, con su traje y sombrero. No era de muchas
palabras, pero le gustaba hacer bromas y tenía bastantes ocurrencias
divertidas.
Estos
dos personajes que conocimos estuvieron jugando, en un momento, Jenga,
acompañados de todos nosotros, a excepción de Roberto, quien estaba en el
segundo piso conversando con otro señor. Pasamos una tarde muy amena con ellos
jugando Jenga, mientras nos contaban sus aventuras pasadas. Con José Antonio
podíamos hablar como si fuera un pata más, pues usaba más o menos nuestro
vocabulario y tenía un sentido del humor parecido al nuestro. La mayoría de
partidas las ganó Alejandro, quien mantenía un pulso increíble para jugar
Jenga. Después de las partidas, Alejandro se fue a dar vueltas por el jardín y
vino el señor Luis, quien había sido un Ingeniero de ascendencia italiana,
bastante simpático; vino acompañado de Astrid y nos mantuvimos conversando un
rato más. Además, en el segundo piso había un señor llamado Clemente, quien era
el más lúcido de los señores del asilo, pues solo padecía una discapacidad
física, tras caerse de 7 metros; tenía 68 años. Con el señor Clemente también
pudimos conversar bastante durante esta experiencia y era el más lucido de todos.
En fin, esa fue mi primera experiencia, muy bonita ya que me integro nuevamente a otra aventura(proyecto) para servir a mi comunidad.
Segunda
Experiencia:
El
día domingo 24 de noviembre, a eso de las 2, vinieron unos amigos a la casa de
Rodrigo Iriondo (Rubén y Roberto), para luego dirigirnos a La Casa Azul, para
la segunda parte de nuestro grupo, ya con más confianza y tranquilidad. En el
camino, aprovechamos para realizar otra experiencia, que consistía en promover
el reciclaje por medio de una pancarta con una frase. Razón por la cual
llegamos algo tarde a La Casa Azul. Cuando llegamos, en la entrada estaban
Daniel y Darío, compañeros que también participan de este proyecto. Entonces
entramos.
Saludamos
al personal y a los señores que se encontraban viviendo allí. En el jardín
estaba Juan Antonio, a quien saludamos con entusiasmo y, entonces, nos sentamos
en la mesa de la vez pasada a conversar.
Sin
embargo, Rodrigo y yo fuimos al piso de arriba y conocimos muchas más personas.
El señor Walter se encontraba viendo televisión y, según me dijo el joven que
lo atendía, nadie lo puede sacar del televisor. Sin embargo, Rodrigo logró que
empecemos una conversación con él. Nos empezó a contar bastantes historias y en
cada una se desviaba haciendo su relato interminable, pero a la vez
entretenido. Nos contó sobre la participación de Perú en las Olimpiadas 1936 en
la Alemania Nazi, sobre cómo se peleó a sus 90 años con 3 miembros del personal
de La Casa Azul, de cómo muchas jóvenes se le declaraban y muchas más.
Sinceramente,
pasé mucho tiempo ese día con el señor Walter y también vinieron un rato las
hermanas del señor Clemente, a quien no pude ver hoy. Luego de ello, estuve
abajo con la señora Nelly, y en el jardín con José Antonio. Lamentablemente, no
pude ver al señor Alejandro, y al señor Amílcar lo vi ya hacia el final del
día.
En fin, esa fue mi segunda experiencia, muy linda ya que cada vez jugamos y hablamos más con nuestros amigos.
Tercera Experiencia:
La siguiente semana, precisamente el sábado 30 de noviembre,
regresé una vez más a La Casa Azul para continuar con mi proyecto. Esta vez, la
organización fue menor y llegamos más
tarde (3:30). Sin embargo, nos recibieron en el lugar sin ninguna inconformidad
ni nada por el estilo. Saludé primero a Juan Antonio, quien se quedó en el piso
de abajo con Roberto, mientras yo subí con Rubén a saludar a la sra. Gerry,
quien se encontraba en su habitación en el piso de arriba. Estuvimos platicando
en inglés con ella un rato, y le dijimos que volveríamos la siguiente semana.
Luego de ello, bajé con Rodrigo y el sr. Alejandro, a quien volvimos a ver hoy.
Estuvimos jugando Jenga un rato y luego comieron algo. Entonces me avisaron que
había venido mi profesora de CAS Katherine a asesorar nuestro proyecto.
Enseguida le presenté a nuestros nuevos amigos y para ello también al piso de
arriba, donde se encontraba Walter. Entonces, Walter se puso a contarle sus
historias a la miss Katherine y nosotros escuchábamos con atención.De repente,
Walter, entre sus anécdotas, nos contó que había escrito un libro de sus
memorias, el cual terminó prestando a la miss Katherine, pues se veía muy
interesante. Tras ello, la miss tuvo que retirarse y yo bajé con Juan Antonio,
pues se había quedado solo con Alejandro. Estuvimos hablando un rato, cuando ya
eran las 5, hora de irse.
Sin mucho más que agregar, iré actualizando el blog conforme
avance mi proyecto.
- Resultados de aprendizaje : Logré
- 7) Reconocer y considerar el aspecto ético de las decisiones y las acciones al cuidar a gente de una avanzada edad lo cual es muy difícil también el desenvolverse de una gran manera con personas que no son de mi entorno.




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